Después de todo la ciudad tiene un encanto especial
La ciudad de la muerte, del amor, del comienzo, del final,
De peleas y gritos, de carnavales y alegrías. Soledad y compañía.
Amor, y desamor. Pastos, nubes, arboledas, hojas, flores, aromas, colores.
Personas, gente, gentecita. Una, dos, o más personas.
En parejas y solitarios.
Un día hicimos la ciudad nuestra.
frió, lluvia, calor. Verano; otoño, invierno. Primavera;
Y otra vez verano. El verano de las despedidas eternas,
de las indecisiones e incertidumbres.
El verano en que te dije que estaríamos bien.
El verano donde prometimos estar bien;
Y así, seguimos por diferentes caminos.
Y el mundo lo he visto de colores firmemente definidos,
Colores saturados de diferentes matices;
también tan muertos como grisáceo.
Y de nada sirve ver nuestras fotos:
Solo son espeluznantes recuerdos.
He decidido borrar lo material,
Prueba de lo que fuimos.
Cartas, regalos, colgantes, dibujos,,,. todo.
Y cada día intentamos comenzar un día nuevo,
Estoy segura de tus intentos por dejarme en el pasado
Y siempre me pregunto ¿Y si es intrascendente?...
Y del modo que sea. La ciudad ya la vi acromática.
Y cada día se asoma uno que otro pedacito de luz.
Me hiciste feliz, no lo niego.
Me hiciste saber que no soy tan fuerte como lo pensaba.
Pero ya me conozco; y te doy las gracias,
Por dejarme ir;
Y devolverme la ciudad que me robaste,
haciéndola tuya y mía.
Pero cada día es más normal que el otro, quizás un poco más aburrido
A veces más apagado, otras no.
Así como era antes de ti.
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