martes, 26 de agosto de 2014

La burbuja se rompió y llegue de un salto salto bien alto al suelo, suelo
Y en el suelo estaba escrito que siempre estuve ajena a todos, y que,
en otros las palabras pesan más que lo que vemos.
Y yo cuando me pude subir a ese tentador tren, no me subí
Porque las convicciones que traía guardadas en una bolsita  con forma de ilusiones
pesaron más. Y me quede.
Me quede hasta que te fuiste.
Me quede hasta que ya no somos tu y yo o un yo y tu porque ya no somos nada
Y siempre he dicho: hay que sufrir, lo que haya que sufrir
Y a partir de hoy te sufro, y te amo, y te sufro más que te amo, y te amo mientras sufro
Pero antes de ti pensaba que el amor se acaba, así que esperare hasta borrarte de mi mente
Hasta borrar los sentimientos
hasta borrar el afecto
hasta sacar tus besos de mis besos, 
Heredaste lo mejor de mí, lo que guarde para ti; que te esperé.
Y ya no espero a nadie más, Y te llevaste consigo mi inocencia, mi amor, es todo tuyo -por ahora-
Porque espere a que llegaras para entregarte mi amor, así como nunca se lo entregue a nadie.
Y como el primero, siempre tendré un pedazo de ti incrustado en mi alma.
Ese pedacito que un día no existirá más. O si existirá, pero ya no me acordaré.

Publicado en la hora del verano Pacífico. 


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