En fin. No hablaré de felicidonia, aunque sea parte de ese lugar, solo hablare del ataque y del suceso ocurrido hoy. La niña haciendo de todo para entrar al mundo de la felicidad, pero resulto que solo era una mascara, una mascara pintada de lindos colores que apuntaban a la tranquilidad y a la paz interior, pero todo fue un intento para que la niña pueda estar en contacto con su yo interno, realizar una introspección o algo similar. Quizás lo logro, aunque a veces duda haberlo logrado, debido a que todos los planes fueron saboteados por los monstruos del pensamiento, sedientos de miedo y de nerviosismo, ellos se disfrazaron para entrar en la pequeña casa donde la niña se refugiaba, en esa pequeña casa que estaba forrada con papel aluminio en las ventanas, para evitar que entre el frío. Bueno en fin, la niña pensaba que su plan había salido perfecto, hasta que decidió relajarse con un pequeño baño en el rio de los sueños, jugar con las piedras. La relajación fue tanta que cuando la niña salio del agua, se sentía muy débil, lo que la imposibilitaba hacer movimientos coherentes, su corazón se acelero, y ella se coloco mal. Los nervios de nuevo se apoderaban de ella y de sus movimientos, lo cual hizo que ella se asustara mucho, tomo su ropa y se fue a su pequeña casa, específicamente a su habitación, donde sentía que era su gran fuerte. Miro su reflejo a través del gran espejo colocado estratégicamente que evitaba las miradas extrañas o de reojo. Vio su rostro, el maquillaje estaba mal, los ojos llorosos. Lo único que se preguntaba era, qué era lo que ocurría. Jamás se había sentido tan débil y estar consciente al mismo tie
mpo, trataba de mejorar, pero era un intento fallido, entonces se sienta en su cama, envuelta con una toalla, no existían las fuerzas suficiente para coger la ropa y poder vestirse. Pensó que cometió un gran error al tratar de engañar su mente con juegos que implicaban la incongruencia entre lo que pensaba y como actuaba. Entonces se dio cuenta, que quizás, lo que ocurría era un castigo de su mente, por cometer tal incongruencia entre lo que decía y lo que hacía, su cuerpo encontró la mejor forma de dar la lección: no era suficiente con tener una mente débil, ahora tu cuerpo también lo será, no podrás caminar con tranquilidad, sentirás que tus piernas son hilitos, que tu corazón late a mil por hora, que tiemblas involuntariamente. No podrás moverte, permanecerás inmóvil tratando de calmarte. Mírate al espejo ¿puedes observar lo débil que te haz puesto? ¿era este el resultado que buscabas conseguir? ¡ya no puedes engañar a tu mente! estas jugando sucio.
Pero las cosas no quedaron solo así: venía el peor de los castigos, la mente te castigará más. Solo para saborear la venganza, respondiendo a tu incongruencia.
De un rato a otro, la niña pensó que la solución a su problema físico sería el peor de los enemigos, el dulce sabor que llenaba el vacío existencial y que era el aliado perfecto de los malestares físicos que padecía.
Comenzó a castigar su cuerpo, denigrando y limitándose a introducir a su cuerpo la dulce y traicionera mala acompañante. Sin pensarlo, sin programarlo, el vacío estaba lleno, los malestares habían desaparecido, pero ella no estaba pensando, solo se limitaba a realizar esa acción, que en el fondo la hacía sentir como una débil; pero no le importaba, lo importante era que el dulce sabor estaba allí, a veces se combinaban más de uno, los jugos y un té. Cuando termino ese episodio, pensó una estrategia para eliminar el mal de su cuerpo... entonces pensó en todo lo que la mente ya la había castigado. Los calmantes están ahí, no abuses ni intentes burlarte, porque tu mente responderá, tu cuerpo se manifiesta. La niña aprendió una gran lección el día de hoy. Felicidad por ella.
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